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domingo, 25 de abril de 2010

Castillo de naipes

- Mirame, por favor – suplicó.
- No.
- ¿Por qué no?
- Porqué si te miro, no podré resistirme, y vuelta a empezar.


Sucede que a veces, ante ciertas personas, la fuerza de voluntad puede ser como un castillo de naipes.
* * *
(Foto: Lexy)

16 comentarios:

  1. ohhhhhhhhhhhhhhh
    totalmente cierto y muy bonito =)

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  2. Sí... y las piernas tiemblan.
    Y las rodillas se doblan
    y te caes al abismo de sus ojos
    Y recuerdas el sabor de sus labios
    y los amaneceres a lomos de una sonrisa...

    ^^

    Un castillo de naipes?
    Se derrumba con el viento que hace el cerrarse de una puerta.

    Besitos!

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  3. Debería haber la opción de me encanta, entre las reacciones :)
    Muy bonito y cierto el relato.

    Muá.

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  4. Aveces ni siquiera hay voluntad!
    Cuidate =]

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  5. Cuanta verdad dices en eso Lexy... sucede que a veces nos encontramos personas para las cuales destruir nuestra fuerza de voluntad es tan fácil como derrumbar un castillos del naipes para el viento. Es fácil caer ante esas personas, sucumbir a sus deseos... lo irónico es que, aunque moleste, también resulta agradable xDD

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  6. Jo, cuanta razon! es tan facil volver a caer... :)

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  7. me gusta

    así tan corto
    y tan genial
    aja :)

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  8. Corto pero contundente.
    Ay la fuerza de voluntad, se esfuma en menos de nada.
    Muy bonito ;)

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  9. Ya ves... Y lo peor de todo, que no lo puedes evitar...

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  10. Estas totalmente e inremediablemente
    en lo cierto! xD
    Besitos! ^^

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  11. Y la mayoría de las veces se desmorona (gracias a Dios, así podemos volver a comenzar)

    Siempre suyo
    Un completo gilipollas

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  12. muy cierto, la voluntad ante ciertas personas es inexistente :)

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  13. una brisa... y puf! voluntad fuera

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  14. sobre todo cuando el As que sostiene para que no se caiga el castillo, no esta alli, sino bajo la manga de la otra persona.
    un saludo en la lejania.

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