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Cuéntame un detalle, susúrrame una ilusión... si quieres contactar conmigo escribeme a theredcarpetoflife@hotmail.com



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lunes, 16 de enero de 2012

Enero

Hoy hace uno de esos días limpios, puros. Cuando he bajado del tren llovía, y la biblioteca estaba cerrada. El autobús no podía ir más lleno, y yo calzando ante y sin paraguas, todo contratiempos. Por un momento me he puesto furiosa, incluso estaba dispuesta a ladrar al próximo que volviera a pisarme mis zapatos nuevos, por lo menos. Pero después lo he perdonado, todo, absolutamente todo, por ese olor a frío, y ese aire ligero, libre ya de toda lluvia, de toda angustia contenida. No hay nada como el olor del asfalto mojado, como la ciudad silenciosa tras el paso de la tormenta, en la que solo se oyen los rugidos de los coches y el cantar de los pajaritos en las plazas, aparte de algún que otro aventurero que camina rápidamente con la gabardina calada hasta el cuello y la prisa de entrar en calor en el culo.
Cuando he entrado en mi portal olía a comida, tendrá algo que ver con la extensa comunidad de señoras mayores de 65 que habitan en mi edificio. Al entrar en casa me he quitado los zapatos, perdiendo automáticamente 9 cm, lo que en mi caso no es ningún drama. He encendido un par de velas, con aroma a cereza, y he abierto de par en par la puerta del balcón, como quisiera que un poco de esa pureza entrase también en mi vida. Muy probablemente tendré que volver a salir esta tarde, aún así he cambiado mis desgastados levi’s por unos viejos pantalones de chándal, y mi blazer por un jersey de lana tamaño XXL, también me he hecho un moño de domingo, aunque sea lunes. No puedo tener una pinta más casera. Ahora, mientras escribo esto mi pollo esta friéndose en la sartén, una de esas sartenes de la postguerra, negras, llenas de hollín. Ya no se fabrican cosas así. Me imagino que quedaría mucho más pintoresco que fuese pavo, y en el horno, pero es que es pollo, y una sartén. Algunos dicen que hay que aprender a conformarse con la realidad.
Aún tengo puesto el árbol de navidad, y el vogue de enero por leer. También me miran los chocolates madrileños que me trajo A, ayer no pude resistirme y probé unos cuantos, por pura gula. Supongo que aún no os he felicitado el año porque esa transición no se ha operado en mí, y que hacer propósitos de año nuevo a estas alturas me parece una estupidez para ameliés en potencia. Tal vez tenga algo que ver con que las hojas de los arboles sigan siendo doradas en Barcelona, o que el frío de las mañanas no me cale tanto los huesos como el alma, al despertarme sin él. Y os preguntareis ahora, ¿de que “él” habla? ¿Es real o se refiere tan solo al frío mismo? No es ningún misterio que echo de menos la nieve, pero claro, a veces también son otras cosas. 


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Foto: Lexy

lunes, 7 de marzo de 2011

Autorretrato

Ultimamente mi mente divaga la gran mayoria de los dias y acaban por surgir tonterias como estas:

Mi nombre completo es Alexandra, Alex para los amigos, Rubia para los de la carrera, Alexa para los que no me conocen, o los que creían hacerlo. Tengo 19 años, y siempre me gustaron los 17. Soy rubia, y pensaba constantemente en teñirme de morena. Tengo miedo a la sinceridad absoluta, y por eso la elevo a la máxima expresión. Detesto la hipocresía y el creerse más de lo que se es, aunque exalto el ego y las máscaras de protección. Soy muy alta, y siempre he querido ser bajita. Me entusiasmas los grandes tacones y el rojo tiñe mi vida de color. Soy una inconformista nata y a la vez una espontánea combustión. Tiendo a explotar al mínimo signo de sorpresa, duda, miedo, amor. Tengo una larga lista de cosas por hacer, películas por ver, música por escuchar, libros por leer. Siento pánico de las arañas, las serpientes e incluso de las mariposas que me asaltan el estómago cuando le veo a él. Me gusta hablar de él, un él hipotético, un él irreal, un él que es pasado, que ya fue, que se desvaneció. Un él que ahora es, o que tal vez un día vendrá. Padezco de romanticismo incurable, sentimientos congénitos, y contradicciones absurdas. Me asaltan supersticiones curiosas, y creencias ajenas. Comparto con demasiado énfasis mi vida, y soy celosa de mi dolor. Amo las sonrisas, los susurros y los me encantas a media voz. Retrospectiva, maniática, aparente egocéntrica, neurótica, testaruda, es tan solo un aperitivo para empezar. Dicen de mí que no conozco el punto medio, o me quemo o soy aire frío de esos que cortan el rostro al pasar. Peco de demasiadas definiciones, y me obsesiono con los porqués, no conozco el ser misterio, ni las artes cotidianas del amor. No espero nada en concreto, y lo ansío todo en general. Voy clavando huellas en la arena y construyo castillos en el mar, con un fondo de cielo estrellado y las lucecitas de noche en una ciudad.

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lunes, 7 de febrero de 2011

Presentes

"Regálame el sol, que el mundo se me está quedando pequeño y eso de la luna es muy cursi."

 


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Foto: Lexy

Por 1 año de vida, 82 entradas, 192 seguidores y 365 días de gracias para lo que es, y seguirá siendo, una forma de reinventarme un poquito cada día.

Algo que nació como simple proyecto y que vosotros, con vuestras visitas y vuestros comentarios, habeis convertido en una realidad. Gracias!

Feliz cumpleaños The Red Carpet of Life :)

domingo, 16 de enero de 2011

Sencillo que no simple

Si, estos son mis apuntes.


Si, esta es mi mesa.


Y si, esta soy yo.


Que fácil resulta resumir las cosas a veces.

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Nos vemos a la vuelta de estas semanas de examenes.
Suerte a todos los que estais como yo :)

sábado, 1 de enero de 2011

365 Unos de enero

2011. Un año más. Y en estas fechas todo el mundo hace listas. La compra, los regalos, los propósitos de año nuevo, todo son líneas y más líneas de promesas, planes y deseos varios. Tampoco es que no podamos hacer eso en cualquier otro momento del año, es solo que en este parece más especial, como quien espera una estrella fugaz para pedir un deseo en vez de pedirlo todas las noches estrelladas. “Si no se mueven no es especial” debemos pensar, tiene que ser algo excepcional para serlo. Del mismo modo pasa con el fin de año, la llaman la noche más mágica, la de la lencería sexy, la de los vestidos de lentejuelas y terciopelo que nunca te pondrías más que para esa ocasión, y por supuesto la de los zapatos incómodos, todo sea que el nuevo año nos reciba en nuestro mayor esplendor pues parece ser que como más a lo grande lo celebremos mejor serán los 365 días siguientes.
Lo cierto es que para mi nada ha cambiado, tengo tendencia a no percibir el cambio de año en estas fechas en las que hoy estaré en el mismo lugar que ayer, haciendo las mismas cosas de ayer, siendo feliz con los mismos detalles de ayer, y preocupándome por los mismos problemas de ayer. Hace dos años desee lo mejor para este, el año pasado esperé aún más, y este, este simplemente quiero que las cosas se mantengan. El día de ayer no dista nada del de hoy si no fuera porque el contador se pone a cero, porque en la mente de todos nosotros aun pervive eso de “año nuevo, vida nueva”, pero al fin y al cabo ¿qué es lo que todos deseamos? ¿Salud, trabajo, amor? Que el mundo laboral se mantenga, mejore, que las asignaturas de la carrera se aprueben, que las amistades sigan saliendo a tomar un café, que las palabras dulces sigan siendo compatibles de aquel alguien que nos haga feliz.
Un año más en el que habrá tiempo para reír, para llorar, para engañar, y para prometer. Para los desayunos en la cama, y los atracones a la nevera en mitad de la noche, para los paquetes extragrandes de pañuelos y las películas de amor. Para el miedo, y para el atrevimiento, para estudiar muchas horas, y para pasar aún más en el bar de la facultad. Un año para querer a los tuyos, y para abrir tu corazón a nuevas posibilidades, a nuevos personajes, a nuevas vivencias, idas y venidas. A los viajes en autobús, y en el tren, a los aviones, a los destinos lejanos, y a la vieja caseta del árbol del jardín.
Dicen que hoy es momento de iniciar nuevos diarios, quemar viejas fotografías, hacer limpieza y por supuesto, sonreír al provenir.  Pero puestos a pensarlo, yo este 2011 pienso hacerlo todos los días, que los calendarios los controle la historia que mis días ya los controlaré yo.

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Foto: Lexy

Feliz año nuevo :)

sábado, 18 de diciembre de 2010

Sin garantía inminente

Los días pasan incesantes, no se paran a preguntarnos si nos importa o no. Los sueños se rompen, se desvanecen en el suave fluir de nuestra historia, y por cada segundo vivido, el vacio se hace más y más inminente. ¡Seremos hipócritas! Estúpidas criaturas superficiales incapaces de escapar de los cánones que nos rodean. Críticas hasta la medula, nuestras almas se esfuerzan en perseguir aquello que muy probablemente nunca lleguemos a obtener. ¿Y cuál será el resultado? Vacio, simple e infinito, aterrador, oscuro, capaz de consumirnos como el humo en un cigarrillo. ¿Por qué será que las personas viven en un permanente estado de insuficiencia? ¿Por qué somos incapaces de percibir la perfección de las pequeñas cosas? ¿Por qué despreciamos con tanta indiferencia a los detalles? ¿Por qué tan anhelo a los sueños?

Porque, porque, porque, porque… Los porqués tienden a infinito cuanto nuestra experiencia ha entrado en el límite de la inseguridad. Y no hay fuerza motora capaz de superarlos, a menos de la aparición de la esperanza, única capaz de iluminarnos y guiarnos hasta la paz del alma.

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El hombre no es más que una máquina inconformista con una tara de fábrica, y digo yo, ¿dónde está ahora el genio que inventó la garantía?

domingo, 21 de noviembre de 2010

¿Y tú, cuál crees que es la razón de ser de un instante?


El tiempo. El tiempo nos enseña muchas cosas a su paso. El tiempo supone cambios, nos diferencia a los que se quedan de los que se van. Nos da nuevas perspectivas, cierra puertas y abre ventanas. Nos ilumina acerca de lo pequeños que somos, y de lo hermoso que puede ser simplemente sentarse a ver los segundos pasar. El tiempo se graba a fuego en nuestra piel, abre brechas en nuestra alma tan solo para recordarnos que sigue ahí. Pero también nos recuerda que lo mejor de su existencia es poder perder su noción. Cerrar los ojos y aspirar el frío aire de la noche, ser capaz de aguzar los sentidos y por un momento tan solo sentir el murmullo que provoca una respiración. Nos muestra lo valioso que es rememorar el pasado, escuchar esas canciones  olvidadas, sacar el polvo a las viejas fotografías, revivir infantiles sonrisas… El tiempo es nuestra maldición pues jamás se detiene, luego el tiempo es nuestro regalo al convertir cada instante en único e irrepetible. El tiempo que nos da esos momentos, el tiempo que presta tantos recuerdos. El tiempo nos hace humanos, y con cada año que pasa, con cada segundo que bombea en nuestros corazones tan solo nos pide una cosa: perderlo. Olvidémonos de la conciencia, de la finitud. Enviemos de viaje sin retorno a los remordimientos, al miedo, al dolor. Dejemos en casa la nostalgia y también cerremos los ojos al porvenir. Pues ahora, y aquí, y ahora, solo importa un tiempo. Un instante, un día, una hora, un segundo, un reloj. Ahora, y aquí, y ahora, no importa ya el tiempo sino lo que nosotros queramos hacer con él.


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(Foto: Lexy)


Pequeños regalos que hoy me ha hecho el tiempo, pues hoy sé que él mismo y en todas sus formas me ha dado todo lo que soy. Con todas las idas y venidas, disgustos e ilusiones, hoy y cada 21 de noviembre vale la pena sonreir :)

jueves, 7 de octubre de 2010

Dream medicine

Sometimes I think I know a lot about dreaming, that deep and non stop desire that flows right from my heart and soul. Sometimes I just feel sick of keep trying, all alone on that way. But then, when I manage to open my eyes in order to face the reality I realise that maeby it's true that my feet have to be on the ground, but that doesn't mean that my mind has to. It's said that life can take us to unexpected places and dreams are considered for those lost romantic fools, but I think that most of the time dreams are like our medicine. And for better or for worst I don't want to stop taking it.


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(Foto: Lexy)

miércoles, 28 de abril de 2010

Incoherencias

Llevaba días buscando pretextos. Un motivo para escribir, un motivo para ir de compras, un motivo para comerme un gran bollo de chocolate e incluso un motivo para decidir salir o no salir con ese chico tan mono. Concentraba mis esfuerzos en buscar un tema, en comparar ideas geniales con trivialidades en un afán de encontrar ese algo que faltaba. Unos pensamientos tan vacíos que incluso hubiera sido capaz de escribirlos en ingles solo porque parecía que sonaban mejor, solo por no estar acostumbrada. Días retardando proyectos, aplazando compromisos, incluso aquellos que solo me concernían a mi misma, un aplazamiento indefinido en busca de esa constante que parecía escaparse.
¿Era cuestión de purificación mediante agua, como en el caso de la religión judía? No, pues la semana pasada tuve la ocurrencia de catar el agua del mar. ¿Entonces era que mi armario necesitaba unos zapatos nuevos? Tampoco, pues descubrí que aquellas preciosas manoletinas de flores del escaparate no eran tan preciosas, empezando porque estuvieran hechas enteramente de algodón. ¿En ese caso que era? ¿El cigarro que no me fume? ¿El croaissant que me comí? ¿La cerveza con dos amigos que amablemente rechacé por mantener mi apariencia de dulce dama? ¿O el estúpido tema de conversación que no fui capaz de inventarme para intentar hablar con él?
Era oficial, estaba viviendo una contradicción absurda. Me moría de ganas por escribir, y tenia demasiadas cosas que contar, tantas que se agolpaban todas en mi mente impidiéndome generar una idea clara de lo quería, y eso estaba afectando seriamente a otros ámbitos de mi vida. Ya no me sentía capaz de decir “lo pensaré”, ni “esta vez es diferente”, ni siquiera “es hora de cambiar”, pues no había nada que no tuviera que estar exactamente donde estaba. Seriamente, empezaba a preguntarme si mis delirios se debían al exceso de nicotina o más bien de azúcar. Y ya puestos, ¿no seria que me había vuelto una adicta a las adicciones? Adicción , apariencia, amor, azúcar, y todos ellos parecían llevar hacia un mismo punto: la huida.
Me preguntaba cuando dejaría de huir. No, corrección, me preguntaba de que huía.

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No me siento nada orgullosa de esta entrada, pero supongo que la mejor manera de romper con las crisis creativas es enfrentandote a ellas, asi que esto es una manera de mostrar lo que me ha estado rondando por la cabeza ultimamente. Entenderé la ausencia de comentarios xDD
Como siempre mil grácias por estar ahi, se os quiere!!

jueves, 25 de febrero de 2010

Detalles vertiginosos

Últimamente las cosas están saliendo de su contexto. Las finalidades con las que me propongo empezar un proyecto desvarían por el camino y el día a día se vuelve más insólito por momentos. Últimamente me siento sin inspiración para crear y encuentro una paradoja que lo llamen “estar en blanco” cuando yo en realidad lo veo negro. Cocino poco, pero como mucho. Últimamente mi casa esta siempre demasiado ordenada, la lavadora se pone con más frecuencia y tender la ropa se convierte en un pasatiempo, más si chispean gotas de lluvia en el proceso. Últimamente le pongo menos azúcar a mi té, ¿o será que la taza es más pequeña? Leo más, y más seguido. Aplico más esmero en los tirabuzones de mi pelo, utilizo un pintalabios rosa chillón y no me asusto de llevar tacones. Cojo el autobús con tiempo y rara vez me duermo en las clases. Lástima que no se aplique a llegar tarde. Últimamente hablar con él se ha convertido en algo entretenido e incluso puedo bromear sobre nuestra insólita amistad. Será que vivo una época de cambios, imperceptibles pero constantes. Mi vida se torna en una espiral que se curva más y más en cada paso que doy. Mi puente colgante prende de un hilo y no estoy muy segura de que escalón puedo pisar no vaya a ser que rompa pues la madera puede pudrirse como los sueños. Últimamente veo demasiadas ironías en todo y no encuentro palabras para expresarlas. Últimamente utilizo mucho la palabra “últimamente”, parece que se ha convertido en mi adverbio predilecto y es curioso pues siempre fui más partidaria de los adjetivos.

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Y a vosotros, que os ha cambiado últimamente?
En 30 minutos viernes! Que tengais un buen fin de semana :)